El músico declaró por primera vez en el juicio por el homicidio de Cristian Díaz. Dijo que estaba acorralado y propuso un show para ayudar a las hijas de la víctima.
“Pity” Álvarez reconoció ante los jueces que le disparó a Cristian “El Gringo” Díaz y relató que, después del crimen, intentó prender fuego la campera que llevaba y condujo hasta Pinar de Rocha. El músico declaró el 2 de noviembre por primera vez desde el inicio del juicio por el homicidio, durante la audiencia número 17 ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº 29.
Al reconstruir los disparos, sostuvo: “Tenía el arma en el bolsillo, creo que ni la saqué. Apunté a su cuerpo”. Luego describió un “fogonazo blanco” y aseguró que durante unos segundos no supo qué había ocurrido. Según su relato, después se vio junto a Díaz mientras otras personas corrían y su acompañante, Agustina Inbernoz, le gritaba que lo había matado.
Álvarez afirmó que Díaz había intentado golpearlo y que, cuando se quitó el pulóver, alcanzó a ver lo que identificó como la culata de un arma. Aclaró que no podía precisar de qué arma se trataba ni su calibre. “Yo estaba acorralado por un tipo peligroso”, sostuvo ante el tribunal. Esa fue la versión del acusado sobre el enfrentamiento.
Sobre lo que hizo después, dijo que recordó el episodio de la campera a partir de un video, aunque aseguró que no sabía qué estaba haciendo en ese momento. Contó que manejó hasta Pinar de Rocha, intentó inyectarse morfina para tranquilizarse y la ampolla se le rompió en la mano. Según declaró, dentro del local le contó a un conocido que había matado a una persona y quiso hablar con el dueño para preguntarle qué debía hacer.
Cuando sus abogados le preguntaron si estaba arrepentido, respondió que sí. También propuso realizar un show para recaudar dinero destinado a las hijas de Díaz y dijo que había querido acercarse a la familia, pero desconocía si tenía alguna restricción judicial para hacerlo. La propuesta fue parte de su declaración: no se informó un acuerdo ni una fecha para concretarla.
La audiencia también incluyó el testimonio del psiquiatra Ezequiel Mercurio. El perito explicó que en la evaluación realizada en octubre de 2018 no encontraron elementos que permitieran vincular el homicidio con un episodio delirante. Aclaró que esa conclusión no descartaba que Álvarez hubiera tenido ideas delirantes en otros momentos. El sacerdote César Scicchitano Tagle, por su parte, describió el miedo y el deterioro que había observado en el músico, pero aclaró que nunca había visto a Díaz portar un arma ni cometer un delito.
Álvarez llegó al tribunal en ambulancia desde la clínica psiquiátrica de Castelar donde permanece internado de manera involuntaria desde el 2 de octubre. Durante su declaración pidió interrupciones y manifestó sentirse mal. El tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta el 6 de noviembre, cuando está previsto que declare su hermana y comiencen los alegatos de la querella.
Los testimonios y el desarrollo de la audiencia fueron reconstruidos a partir de la información publicada por Infobae · Nacionales.



