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Tensa apertura de la Feria del Libro: abucheos al secretario de Cultura y protesta con imágenes de Osvaldo Bayer

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La ceremonia inaugural de la 48° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires tuvo un clima cargado de tensiones políticas. El secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, fue abucheado por una parte importante del público durante su discurso, mientras un grupo de escritores protestó mostrando carteles con la imagen del historiador Osvaldo Bayer, en repudio a la reciente demolición de su monumento en Santa Cruz.

Cifelli intentó presentar una visión optimista, al asegurar que se abre «una etapa renovada, necesaria y profundamente valiosa», y enfatizó que “la política partidaria no debe intervenir en la cultura y mucho menos debe ser motivo de gastos innecesarios”. Sin embargo, sus palabras generaron una reacción inmediata del auditorio, que respondió con abucheos. “¿Lo sacaron ustedes al cepo o lo sacó Milei?”, respondió el funcionario, en tono desafiante.

Durante su intervención, el secretario también habló de “una nueva era de libertad y crecimiento”, y lamentó que más del 30% de la población argentina no pueda acceder a la lectura como pasatiempo. Reivindicó la presencia del Estado nacional en la Feria, destacando la continuidad del programa de compra de libros para bibliotecas populares.

Escritores alzaron la voz con la imagen de Bayer

Tras el discurso, la tensión escaló aún más durante el tradicional corte de cinta. Un grupo de escritores, entre ellos Claudia Piñeiro, Selva Almada, Sergio Olguín y Guillermo Martínez, alzó carteles con la imagen de Osvaldo Bayer y una de sus frases emblemáticas: “Hay que esclarecer nuestro pasado para que nunca se repita”. La protesta fue leída como una respuesta directa a la eliminación del monumento al historiador, ocurrida en marzo por decisión de Vialidad Nacional.

Palabras con mensaje: Sasturain también se expresó

Durante la jornada también habló el escritor y exdirector de la Biblioteca Nacional, Juan Sasturain, quien ofreció un discurso cargado de referencias culturales y críticas sutiles al contexto actual. “La esperanza es lo único que no se negocia”, sostuvo, y apuntó contra una visión mercantilizada de la cultura: “Uno no se dirige a clientes ni a inversores, sino a ciudadanos, compañeros, amigos”.

Sasturain llamó a combatir la indiferencia y reivindicó la memoria histórica, advirtiendo que quienes carecen de sentido del humor suelen carecer también de sentido histórico. “Esos son peligrosos”, sentenció.

La inauguración de la Feria del Libro, que suele ser un espacio de celebración de la literatura y la cultura, esta vez se convirtió en escenario de una fuerte expresión de rechazo y defensa de valores históricos que muchos asistentes consideran amenazados.