RÍO GALLEGOS – MIRA EL VIDEO AL PIE DE LA NOTA, Lo que debía ser una inspección de rutina terminó en un nuevo capítulo de desmanejo y maltrato por parte de la Municipalidad de Río Gallegos. Este sábado 7 de junio por la tarde, inspectores de Bromatología clausuraron un comercio con menores de edad dentro del local, una mujer desvanecida sin asistencia médica, y un presunto pedido de coima a los dueños para evitar el decomiso de mercadería.
Según denunció públicamente la pareja comerciante, durante la inspección los funcionarios municipales señalaron supuestas irregularidades en los productos, alegando que se trataba de alimentos vencidos. Sin embargo, el dueño del local desmintió esta versión, asegurando que los productos estaban dentro de la fecha de vencimiento (agosto) y que, según normativa del SENASA, no está prohibido almacenar embutidos en freezers.
Pero el conflicto escaló cuando, según los comerciantes, los inspectores habrían sugerido abiertamente el pago de una coima para evitar la clausura del local y el decomiso de la mercadería. Ante la negativa, los agentes procedieron al cierre.
En medio del procedimiento, la mujer del comerciante se descompensó, golpeándose la cabeza contra una heladera. Pese a lo ocurrido, los inspectores se retiraron sin pedir asistencia médica ni llamar a una ambulancia. Fueron agentes policiales quienes, al ver la escena, solicitaron la presencia de emergencias. Quedó registrado en video una ambulancia atendiendo frente al local.
El hecho más alarmante: la faja de clausura fue colocada con dos menores de edad aún dentro del comercio, entre ellos un niño de 8 años con broncoespasmos tipo 3, una enfermedad crónica que requiere medicación permanente (puf). Ningún inspector advirtió ni se responsabilizó por esta grave negligencia.
Tras el escándalo, se hicieron presentes la directora de Bromatología, Carla Gauna, quien llegó al lugar en un llamativo Audi, y la jefa de Departamento, identificada como Wanda, para relevar la situación.
Este nuevo episodio suma tensión y malestar entre los vecinos y comerciantes de Río Gallegos, que vuelven a señalar prácticas abusivas, desprolijas y poco humanas por parte del municipio. Mientras tanto, la desconfianza crece y se exige una investigación urgente e imparcial.













