La carne ovina de Santa Cruz es reconocida a nivel mundial por su excelente calidad, un producto que destaca por su sabor único gracias a las vastas pasturas naturales de la Patagonia. Sin embargo, la creciente demanda de este producto enfrenta un desafío crítico: la baja en la producción. A pesar de que los mercados internacionales están cada vez más interesados, la oferta no logra satisfacer las expectativas de abastecimiento mundial.
El presidente del Directorio de Estancias de Patagonia S.A., Álvaro Sánchez expresó su preocupación: «Cada día tenemos menos corderos, la demanda es mucho mayor que la oferta», señalando que el sector debe discutir urgentemente cómo incrementar la producción para no perder terreno en los mercados internacionales.
El Cordero Patagónico: Un Producto de Alta Demanda
La carne de cordero patagónico es especialmente apreciada en mercados exigentes como la Unión Europea, Japón y China, que la eligen por su calidad excepcional. Criados a campo abierto, con pasturas naturales y sin el uso de plaguicidas o tratamientos artificiales, los corderos de la región son considerados prácticamente ecológicos, lo que les otorga un sabor distintivo y una gran demanda a nivel internacional.
Gracias a estas características, la carne de cordero de Santa Cruz se encuentra en mercados como Japón, que, por ejemplo, solo permite la importación de corderos provenientes de la zona del Río Colorado hacia el sur, y la Unión Europea, que ha reconocido esta carne como un producto de alta calidad.
Expansión de Mercados y Preocupaciones por la Producción
Recientemente, la Argentina logró abrir nuevos mercados para la carne ovina, como Marruecos, que permitirá la exportación de este producto a partir de 2024. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) certificó exportaciones a países como Brasil, Qatar, España, Israel, Túnez y Países Bajos, lo que refleja un crecimiento significativo de la industria.
Sin embargo, a pesar de estos avances, Sánchez advirtió sobre la falta de capacidad para abastecer la creciente demanda: «El problema que tenemos en Argentina es que no tenemos suficiente producción. Estamos exportando menos de lo que el mercado requiere», señaló. En la actualidad, la producción ovina argentina cuenta con 38 destinos de exportación, pero los volúmenes siguen siendo insuficientes para satisfacer todos los mercados abiertos.
Sánchez explicó que, aunque Argentina tiene una cuota aprobada para exportar cerca de 25 mil toneladas de carne ovina, la producción actual apenas llega a las 9 mil toneladas, lo que deja un déficit de más de 14 mil toneladas necesarias para cubrir la demanda. A pesar de la alta demanda de mercados como Estados Unidos, aún no se han logrado abrir las puertas a este importante destino, uno de los más exigentes a nivel mundial.
Expectativas para la Temporada 2024
A pesar de los desafíos, las expectativas para la temporada 2024 son positivas. Estancias de Patagonia S.A. y Faimali, dos importantes plantas productivas de la región, ya han comenzado su actividad. Faimali, por ejemplo, inició su producción en enero para abastecer a Israel. Sánchez destacó que las señales de la temporada son buenas, aunque indicó que, a pesar de un campo verde y condiciones climáticas favorables, el peso de los corderos aún no ha alcanzado los niveles de otros años. No obstante, confía en que las condiciones mejorarán en los próximos meses gracias a los días cálidos y las lluvias recientes.
En resumen, aunque la carne ovina de Santa Cruz continúa siendo un producto codiciado en todo el mundo, la industria enfrenta el reto de aumentar la producción para satisfacer una demanda cada vez mayor. La clave para mantener el crecimiento de la industria será debatir y encontrar soluciones a la escasez de corderos, un tema urgente para seguir aprovechando el potencial de los mercados internacionales.












