Hoy 2 de mayo, el Conservatorio Provincial de Música de Río Gallegos cumple 65 años de vida institucional, un recorrido que comenzó con el sueño de compartir la música con la comunidad y que, a pesar de los desafíos, continúa firme y con más fuerza que nunca.
Todo comenzó gracias a la visión del Padre Rosso, quien hace más de seis décadas se propuso averiguar qué instrumento musical querían aprender los vecinos y vecinas de la entonces pequeña ciudad. Piano y guitarra fueron los elegidos, y con apenas un piano y unas guitarras prestadas, se encendió la chispa de lo que hoy es una de las casas de formación artística más importantes de la provincia. Los primeros pianos del Conservatorio llegaron en barco desde Buenos Aires, y desde entonces, la institución no ha dejado de crecer.
Este aniversario se celebra en un contexto particularmente desafiante: el incendio que afectó al edificio a comienzos de año sacudió profundamente a toda la comunidad educativa. Sin embargo, lejos de rendirse, el equipo docente, no docente, estudiantes y familias supieron adaptarse, sostener las clases y mantener viva la misión del Conservatorio: enseñar y compartir la música.
Desde la institución agradecen profundamente la paciencia de los alumnos y el compromiso del personal que se ha enfrentado a la falta de insumos, la readecuación de horarios y el cambio de espacios, siempre con entrega y vocación.
En esta fecha especial también se recuerda con afecto a quienes han sido parte de esta historia. Un reconocimiento especial fue dedicado a Fabiana Zúñiga, docente muy querida, que falleció este año y dejó una huella imborrable en alumnos y colegas.
El deseo que más se repite en esta celebración es claro y sentido: volver al edificio propio. Pero, más allá del espacio físico, lo que nunca dejó de latir es el espíritu del “Conser”, que vive en cada nota, cada ensayo y cada clase.
¡Felices 65 años al Conservatorio y a todos los que lo hacen posible!












